Giuseppe e Margherita sposi

DE LA TRADICIÓN A LA INNOVACIÓN

LOS ORÍGENES DE STUDIOART

En 1945, Italia acababa de salir de la guerra, el país estaba en ruinas, no había trabajo, sólo miseria, e incluso la vida en el campo era dura. Nacido en el seno de una familia campesina del Véneto, Giuseppe Dalle Mese, Beppin como lo llamaban los suyos, no se conforma con esta situación y anhela un futuro mejor. Con tan sólo diecisiete años, pero con la fuerza de la juventud, deja su familia y el arado, y emigra hacia el norte: atraviesa los Alpes a pie, cruza toda Francia y se instala en Le Havre, en Normandía.

Giuseppe encuentra trabajo en las fábricas de acero donde el hierro se funde en hornos abrasadores. De día, manipula el hierro en las trefilerías; por la noche, cena y duerme en unos barracones, junto a los otros trabajadores. En este lugar perdido ante el océano, las condiciones de vida son muy duras, pero Giuseppe no se desanima, trabaja con ahínco y, finalmente, empieza a mandar dinero a su familia.

A menudo piensa en su tierra y en su familia. Al final, decide regresar a su pueblo, pero no para trabajar como campesino. En 1950, parte de Le Havre en bicicleta. Atraviesa de nuevo toda Francia y llega a Arzignano. Por fin, puede volver a abrazar a su familia y a su querida Margherita, que lo ha estado esperando todo este tiempo.

Bepi encuentra trabajo en una de las primeras tenerías del siglo y, allí, aprende a tratar las pieles. En aquella época, todo el valle del Chiampo es un gran taller peletero con un sinfín de artesanos. A lo largo de los años, Bepi aprende bien el oficio y adquiere todos los secretos del curtido. Bepi es muy bueno en su trabajo y sus jefes lo ascienden hasta encargarle la dirección de los trabajos. Para muchos hubiese sido ya una buena posición. Pero para él no lo es y sigue adelante con el objetivo de hacer realidad un sueño más ambicioso.

A Giuseppe no le da miedo arriesgarse. En 1962, él y otros dos socios abren una pequeña tenería. En 1967, funda la Conceria Montebello. Ya nadie ni nada logran pararle.

Curte y trata pieles para el calzado, la decoración, la confección y la peletería. Intuye con inteligencia lo que debe hacer y supera las adversidades a golpe seguro. Invierte los beneficios en máquinas cada vez más modernas. Su empresa crece y crece sin parar. Al cabo de unos años, sus pieles atraviesan los Alpes y se hacen famosas no sólo en Europa, sino también en el otro lado del Atlántico, en América. En 1977, la Conceria Montebello se convierte en una sociedad anónima.

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LA CONCERIA MONTEBELLO HOY

Las ventas crecen, los beneficios aumentan. Pero Giuseppe Dalle Mese no se da cuenta de ello porque sigue mirando al futuro, pensando en su empresa y en cómo llevarla a la perfección: es el momento de pensar en su familia y en cómo incorporarla a la empresa. Sin dudarlo ni un momento, envía a sus hijos a estudiar, porque sabe que con la primaria ya no se va a ningún lado. Y, tras los estudios, los manda a ver mundo. Un mundo que, ahora, se ha hecho más pequeño que en sus tiempos mozos, pero que sigue siendo una válida escuela para aprender a vivir y a madurar como persona.

Su hijo, Franco Dalle Mese, experto en producción e investigador de nuevas y revolucionarias tendencias, se incorpora al equipo empresarial. Gracias a él, se intensifican las relaciones y la colaboración con diseñadores y expertos de moda. Con ellos, se estudian valores y conceptos que permiten ofrecer a los fabricantes de moda un producto con una calidad inigualable, lleno de encanto y absolutamente sugestivo.

A partir del año 2000, se hacen grandes inversiones para obtener certificados medioambientales y certificados de calidad, renovar la maquinaria, rehabilitar los edificios y reorganizar la logística y ofrecer una formación continua al personal.

Nadia Dalle Mese, arquitecta de gran prestigio, transforma los viejos edificios de la tenería y los revaloriza convirtiéndolos en edificios de marcado diseño. Es la coronación de una historia.

En el año 2002, Giuseppe fallece, pero sus hijos, Franco y Nadia, se hacen portadores de aquellos valores por los cuales tanto luchó.

En la actualidad, para realizar preciosos accesorios de piel, importantes marcas, como Chanel, Ralph Lauren o Gucci, eligen las pieles de la Conceria Montebello, seleccionadas con esmero entre las mejores de América, Asia y Extremo Oriente. Pero Nadia y Franco buscan nuevos horizontes. Tras pensárselo bien, deciden poner a disposición de interioristas y decoradores todo ese patrimonio de creatividad, innovación y maestría que representa el amplio muestrario de la tenería y fundan una nueva sociedad dedicada a estos mercados: Studioart. Hoy, las empresas de la familia emplean a más de 600 personas de todo el mundo y en ellas ya trabaja la tercera generación de la familia Dalle Mese.

La conceria Montebello oggi